"Como el toro me crezco en el castigo, mi lengua en corazón tengo bañada..." (M. Hernández)

1,2 y 3 son los IRONMAN a mis espaldas. Y este año vamos a por el 4º con la misma ilusión que el primero y con más experiencia (que siempre cabe). El gran objetivo este año es ser regular y conseguir dos picos de forma importantes, el primero para la Maratón de Sevilla (finales de Febrero) y el segundo y más importante es para la primera semana de Julio con la consecución del Ironman de Frankfurt.
Manos a la obra y como siempre, cuento con vosotros para crecer y seguir mejorando juntos. Vuestros comentarios me enriquecen, no dudeis en hacerlo.

Acumulado desde 1 de Septiembre:

SWIM:

BIKE:

RUN:

PATEO:

GYM:

COMPEX:


RETOS 2012-2013: MM Córdoba-Maratón Sevilla - IRONMAN Frankfurt...

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miércoles, 8 de junio de 2011

Manos a la obra...(literalmente)


La semana pasada no acabó muy mal del todo...
El Viernes llegué a casa y nada más almorzar me fui para la obra a recoger todo el escombro que habían dejado mis albañiles de por medio. Desde luego tener una obra en la lejanía es una kk, menos mal que por allí esta Magüi y sobretodo su padre que está muy encima de que todo salga bien.
Pues allí estábamos en el día de descanso, trabajando un poco la fuerza, cargando y descargando carrillos.
A mi parecer la obra va viento en popa, a pesar de los retrasos. Pero es increíble como va creciendo y cambiando a cada semana. Estimamos que para finales de verano a lo sumo octubre estará acabado (ojalá)

A lo que íbamos
Viernes (descanso)
Sábado:
Sesión de BIKE: 4h 14' para 120kms (subida a la Ermita de Cabra en solitario) con una media de 28'5. (No pude hacer más kms ya que tenía que irme con Fernan al Triatlón y no quería demorarme mucho)
Sesión de RUN: 25' carrera en el triatlón de Califas acompañando a mi hermano en su debut.

Domingo:
Sesión de BIKE: 60kms para 1h 50'. Con una media de 33kms/h con un recorrido de ida y vuelta dos veces a Montilla.
Transición a carrera.
Sesión de RUN: 50' de los cuales los 40' primeros fueron a 4'20" y después ya me relajé hasta una media de 4'28".
A mi parecer este fue un gran entreno, por ser el último de la semana.

El lunes tuve que descansar con respecto a lo previsto, ya que cerraban la piscina. Además de salir ya tarde del trabajo como para poder coger bici. Y como correr no quería pues cero patatero. (Ahora pienso que algo de gimnasio habría venido bien.. gimnasio? Qué es eso???)

Ayer buena sesión de agua.
Sesión de SWIM: 3800m para 1h 10' C) 500m nadar + 500m aletas PP)300m pull + 4 x 200m (alternando Nadar + palas, cada 3'30" a ritmo de 1`30" algo menos con palas) 2 x 150m Alternando aleta I - D 6 x 100m cada 1'45" llegando un poco al límite a 1' 30" (se nota que estoy asfixiadete) pero cumpliendo más o menos. Las dos últimas por debajo de 1'30 gracias a las palas. VC) 7 x 100m (técnica) cada 25m + 100m OE

Saludos, mañana más.

Para el que quiera leer la crónica de Fernan en su debut en triatlón aquí la tiene. Espero que os guste porque tiene buena pluma.

UN SUEÑO MÁS, UN RETO MENOS

Los días previos a un acontecimiento tan importante y excitante para mí, como era el debut en Triatlón, no eran de lo más común, ya que estuve estudiando mañana y tarde sin apenas descanso. Por que, aunque el reto de conquistar esta hazaña personal era algo inolvidable, lo verdaderamente trascendental llegaba el lunes, con el último examen para acabar la Licenciatura en Periodismo.

El hecho de estar durante tanto tiempo dedicándome a estudiar contribuyó a que no pensara tanto en el Triatlón de Posadas, que era la competición elegida para estrenarme en uno de los deportes que más me gustan, si no es el que más.

Mientras estudiaba, no pensaba en nada más, o eso creía yo, pero no era del todo así. Entre rato y rato, visualizaba la prueba que me traía de cabeza. Aunque me quitara algo de presión el no tener la mente del todo puesta en esto.

La semana y media que tuve de ‘descanso’ pasó volando. Entre Coín, con mi hermano, y Fernán Núñez, en casita con la familia, llegó el día antes de la prueba casi sin darme cuenta. En el aspecto deportivo la semana no dio para mucho más. De una u otra forma, el trabajo ya estaba hecho. Sólo quedaba plasmarlo el día ‘D’. El viernes llega mi hermano a casa. Tengo mil dudas que plantearle, pero no lo hago. Él aprendió todo esto ya sin necesidad ni posibilidad de consultar todo a alguien. Sé que podría haberlo hecho y, aun así, lo hice, pero no quise abusar de su experiencia. Al fin y al cabo, él ya ha hecho bastante.

Por tanto, paso la tarde estudiando, pero con el ‘Califas de Hierro’ entre ceja y ceja. Ya no puedo pensar en otra cosa. Misma rutina de siempre, cenamos pizza en casa de mis primos (esta vez menos cantidad, porque siempre abuso, y hay que guardar la línea antes de una competición) y a dormir a una hora prudente.

Llega el sábado y me levanto a la misma hora de todos los días (06:30). No puedo dormir, la ilusión y los nervios pueden con todo. Me vuelvo a acostar, pero tras pasarme 30 minutos con los ojos como platos, mirando al techo de mi habitación, decido levantarme y empezar a hacer cosas. Pastilla de hierro+zumo en ayunas, recojo y ordeno la cocina y el salón un poco, hasta que llega la hora de desayunar. Copioso desayuno, como siempre, y a hacer cosas durante toda la mañana. Un ratito mirando los últimos datos de la prueba y charlando con Marqués para consultar dudas en Internet, puesta a punto del material para que no falte nada, etc. Llega mi hermano de su etapón en bici y comemos. Poco más de la 13:00, buena hora. Lástima que luego se retrasara tanto la prueba y la pasta que me comí estuviera por debajo de la planta de los pies cuando empecé a nadar.

Mari Carmen toma un tentempié con nosotros y, después de cargarlo todo en el coche y de despedirnos de ella, nos dirigimos a Posadas mi hermano y yo. Por muy raro que parezca, ni ahí me empiezo a poner nervioso. ¿Por qué no? Supongo que sabía que no debería estarlo, porque era algo por lo que había soñado mucho tiempo y ya no había vuelta atrás. Ahora o nunca. Llegamos a Posadas con bastante tiempo de antelación y no sabemos que hacer para matar el tiempo hasta poder irnos al embalse de Hornachuelos, donde comienza la competición.

Nos encontramos con el genial Lay en la recogida de dorsales, saludamos a conocidos, sobretodo mi hermano, y charlamos amistosamente, como quien no quiere la cosa, con María Pujol, increíble triatleta y posterior vencedora femenina de la prueba, mientras matamos el tiempo de espera.

Por fin puedo dejar las zapatillas en la T2 y poner rumbo hasta el inicio de la competición en el Embalse.

Descargamos todo el material, últimos retoques y puesta a punto de última hora: protector solar, mono, neopreno, bici, zapatillas y mil cosas más.

Entramos en zona de boxes y lo dejo todo preparado. Queda muchísimo tiempo hasta que comience la prueba y sigo sin estar nervioso, al menos no tanto como yo pensaba. Buscamos una sombrita y a esperar. En un momento de la espera, mi hermano me pide que me acerque a la valla donde está el público. Manolo ‘el Gato’, amigo del pueblo y futuro Ironman, ha venido única y exclusivamente a verme. Ahí ya noto los primeros nervios y algo de presión. Sabía que vendría, y no falló. No debía defraudar. Le agradezco su gesto y me desea suerte. Para esto hace falta algo más, como él ya sabe.

Últimos consejos de Lay y mi hermano antes de meterme en el agua, por primera vez. Despedida y… al agua, patos!! Empiezo a nadar para entrar en calor. Es la segunda vez que me enfundo en el neopreno y no me siento del todo a gusto. Me aprieta el cuello un poco. Busco a alguien conocido: Marqués, Cristóbal, alguien que me pueda dar un consejo tranquilizador. Saludo a Marqués, pero no recibo la efusividad que esperaba. Son momentos previos a una competición y es normal. Charlo con Lay, pero me despisto poco después.

Deambulo por el agua sin saber muy bien que hacer, la espera se hace interminable y después de 15 minutos nos avisan de que la salida se retrasará. Espero junto a otros triatletas en una boya y, cuando veo que todo el mundo sale del agua, yo hago lo propio. Vuelvo a reunirme con mi hermano y espero en la misma sombra. La gente come durante ese descanso. Yo tengo mucha hambre, me acuerdo de la pasta que me comí 5 horas antes y suplico mentalmente que un alma caritativa me invite a medio plátano de los que se estaban comiendo. No es así. Me dirijo a la cámara de llamadas y, por fin, encuentro a Cristóbal, del Triatlón Almería. Es un gran deportista y me da algunos consejillos de última hora a tener en cuenta. Poco después me acordaría de ellos.

Vuelvo a entrar en el agua y ya sí que es la definitiva. Los triatletas más experimentados juegan y chapotean con el agua antes de comenzar. Yo ya me pongo nervioso. Sin apenas darme cuenta, suena el bocinazo de salida y yo estoy en la segunda fila, empiezo a bracear y a buscar un hueco por el que pasar. Me lo tomo con tranquilidad, mucha tranquilidad. Empiezo a coger velocidad de crucero, pero me cuesta coger unos pies que me guíen durante el recorrido, como tantas veces me recomendaron. Nado solo en la magnitud de tanta agua, no sé si voy rápido o lento, porque apenas había nadado anteriormente en aguas abiertas y no tengo referencias. Sólo veo que estoy muy solo y veo pocos triatletas a mi alrededor. Tengo la sensación de que voy dando bandazos y zigzagueando por el agua. Después de no demasiado tiempo llego a la primera boya, le quito el vaho a las gafas y continúo nadando. 50 metros después alcanzo la segunda. Ya queda menos, esto está hecho. Craso error, quedaba lo peor. El último tramo se me hizo eterno, el sol me daba de cara y estaba más perdido que una fea en un baile. No conseguía orientarme. En una ocasión, levanto la cabeza, desempaño las gafas y cometo otra equivocación, miro a mi alrededor, atrás apenas veo triatletas. Me hundo, me vengo abajo, se me pasan mil cosas por la cabeza. No veo el final. Tengo la sensación de que me está dando una pájara antológica y que mi primera experiencia como triatleta ha llegado a su fin.

Continúo nadando como puedo, llego al final y salgo sin saber apenas dónde estoy. Oigo a mi hermano que lanza gritos de apoyo incasablemente. Me dice que me quite el neopreno cuanto antes. Sinceramente, no sabía ni que lo tenía puesto. Me cuesta mucho desprenderme de él, hasta que llego a mi bici y con 4 tirones sale sin problemas. Las palabras de mi hermano son alentadoras, pero preocupantes: “¿Qué te ha pasado?”. En ese momento se me viene el mundo encima. No sé cuanto tiempo he hecho en el agua, pero más de lo que yo esperaba, seguro.

Me coloco todo el material necesario para hacer el segmento en bicicleta, palabras de ánimo en el dorsal y gritos de aliento de Manolo y Emilio, otro triatleta cordobés con mucha casta y bastante mala suerte (ojala se recupere pronto).

Salgo de boxes y me monto en la bicicleta. Ahora viene lo que más me gusta y la modalidad que más he entrenado últimamente. Me preocupa el cansancio acumulado, la hidratación y la falta de alimentación, pero sobretodo, los tan temidos 5 primeros kilómetros. La carretera no es una autopista, precisamente. Más bien se trata de una vía pecuaria. No me cansaré de repetirlo, normal que no pasaran coches por allí, ¡¡si es que no pasaban ni las cabras!!.

Otro contratiempo moral más. A los pocos kilómetros de subida veo un triatleta que me resulta muy conocido. Hasta que no me acerco a un metro de él, no me doy cuenta de que es Lay. Me dan ganas de parar, pero ya estoy inmerso en plena subida. Le doy muchos ánimos, pero son inútiles. Su cadena se ha roto en dos pedazos y sus ganas y su ilusión en mil. Para él se terminó la carrera. Una lástima, porque estaba muy fuerte y bastante motivado.

Sigo mi camino y adelanto a bastantes triatletas. Para arriba voy bien, pero aún me cuesta ponerme de pie encima de la bici. No obstante, me siento a gusto.

Comienza la bajada y la carretera no mejora. Resulta peligrosa y me agarro muy fuerte al manillar. No siento miedo hasta que no veo a las asistencias sanitarias atendiendo a una chica que se había salido en una curva. Aumento la precaución, pero me lanzo todo lo rápido que puedo. Además de los innumerables baches y la gravilla suelta, el perfil de la carretera era ‘pestoso’, como se suele llamar en la jerga ciclista. Rampas, toboganes, curvas. En definitiva, circuito ‘rompepiernas’. Me vengo arriba, porque me dio cuenta de que no me adelante nadie. Normal, tampoco quedaban muchos más atrás. Pero lo positivo es que, poco a poco voy adelantando a más triatletas. Llego a la zona buena de carretera y me lanzo sin miedo, el firme sí lo permite esta vez. Antes de llegar al término municipal de Posadas, me enchufo el gel que tanto había ansiado durante toda la prueba.

Llego a la T2 y mi hermano me espera con un cartel gigante de apoyo y me lanza gritos de ánimo desesperadamente. Me vengo de nuevo arriba, me sale una buena y rápida transición, en menos de 1 minuto y grito: “¡ahora viene lo bueno!”. Veo a Fernando Pérez, ‘el Mítico’. Me alegro mucho de verlo, sabía que vendría y tampoco falló. Lay, tras dejar todo su material y retirarse, comienza corriendo a mi lado, al igual que mi hermano y Fernando. Voy demasiado rápido para mi ritmo habitual y así me lo advierten: “regula, que queda mucho”. Tienen toda la razón y es lo que hago. Entro en el circuito y no paro de ver a triatletas de un lado para otro. Y lo que es mejor, mucho público. Sinceramente, es lo más destacable de este Triatlón. Lay sigue junto a mí marcándome un buen ritmo y dándome ánimos en todo momento. Es la sensación del circuito, porque no viste como todos los demás, ya se ha puesto una camiseta para no enfriarse, y eso le llama la atención a la gente.

Así como el que no quiere la cosa, me encuentro muy bien de piernas y pasamos la primera vuelta. El reloj no marca 3 kilómetros ni mucho menos. No me preocupo demasiado, sólo quiero terminar. Mi hermano se incorpora en el comienzo de la segunda vuelta y comienza a darme instrucciones. Me noto muy pesado, la vejiga me va a estallar, pero las ganas de terminar pueden mucho más. Apenas bebo, porque casi todo el agua que cojo me la tiro por encima de la cabeza. Temo que, en una de las veces que beba, me entre aire en el estómago y me de el típico flato.

Las piernas las llevo muy bien, pero el ritmo de carrera continúa aumentando. En mi mente sólo está hacerlo en menos de 4 minutos y 30 segundos el kilómetro. La última vuelta se pasa muy rápido. Los gritos de ánimo de mi hermano y Lay son incesantes. No me quiero emocionar, esta vez no, quiero demostrar que soy fuerte mentalmente y que he luchado mucho para conseguirlo. En los últimos 300 metros, mi hermano esprinta e intento coger su ritmo. Evidentemente, mi cuerpo ya no da para eso. Acreciento la velocidad y veo el arco de meta. Agradezco a Lay todo su apoyo incondicional y le pregunto, incomprensiblemente, que si ya se había terminado. No lo podía imaginar. Mi reloj marcaba poco más de 8 kilómetros, pero se compensaron con los cuarenta y pico que hicimos en bici y algunos metros más en el agua. Me dice que sí, que ya lo he conseguido, que siga porque ya he terminado. Incluso el speaker también me lo dice. No hay duda, si tengo dos pulseras en mi muñeca: “¡Para dentro!”.

Y así fue, para dentro. Después de 2 horas y 45 minutos, conseguí otro reto e hice realidad otro sueño.

Después de verlo tantas veces desde la barrera, tantas dudas, indecisiones, horas y horas de entrenamiento, de lucha incansable, de incomprensiones, dietas, fisioterapia y mil cosas más, ¡¡POR FIN SOY TRIATLETA!!

Por supuesto, para llegar hasta aquí no basta sólo con entrenar, hay que aprender mucha psicología, leer y escuchar miles de consejos. Pero sobretodo hay que apoyarse en personas muy importantes. Mi hermano, Mari Carmen, toda la familia en general y todos los amigos, que han tenido una y mil palabras de apoyo y reconocimiento en cualquier momento hacia mi persona. Sin duda, esto supera las interminables horas de entrenamientos.

6 comentarios:

Emilio dijo...

Bueno pedazo de entreno te pegaste amigo, mega-transicion, que buena tio¡¡
Estas fino fino.
Y a ti Fernan mi mas sincera enhorabuena, te has graduado con nota porque el debut en un olimpico y ademas con las condiciones que habia el sabado dicen mucho de ti, asi que enhorabuena maquina, sigue asi y metele la rueda a tu hermano¡¡¡¡

Bellotatlon dijo...

Bueno parece que la cosa marcha, la obra va pa lante, los entrenos ni que decir y tu hermano se ha marcado su primer olimpico.

José Antonio Marqués dijo...

Enhorabuena Fer.
Pa que me digan algo antes de nadar, es mi peor momento y no me acuerdo, creo que ni me enteré. Solo pienso en la ansiedad. No sé que cara tendría ¿asustado?.
A por el siguiente ¿Cúal?

Angel dijo...

Vaya tela con las obras, y todo lo que conllevan. Enhorabuena por tu hermano.

Un saludo crack

bom dijo...

Fernan, déjate de triatlones y demas y ficha ya por el Madrid...calienta ya que sales en al segunda parte,coño!!

Anónimo dijo...

ENHORABUENA CURA PAAAAAAYO!. FELICIDADES FER.